sábado, 20 de diciembre de 2014

SEVILLA / CASO ENREDADERA El Ayuntamiento manda al juzgado cuatro adjudicaciones «a dedo» de 2012 y 2013 para estudios y mapas sobre ruidos rubricados por el que fuera alto cargo, imputado este verano

Contratación a dedo para una Ordenanza de Ruidos ya realizada por funcionarios de Medio Ambiente (21000 €), para el mapa de ruidos de la ciudad.... Suma y sigue. Dinero de todos los sevillanos gastado sin concurso público para adaptar una ordenanza al gusto del Señor Peña... ¿o de otros interesados?

SEVILLA / CASO ENREDADERA Zoido envía a Alaya todos los contratos firmados por Peña en Medio Ambiente

Día 20/12/2014 - 11.21h

El Ayuntamiento manda al juzgado cuatro adjudicaciones 

«a dedo» de 2012 y 2013 para estudios y mapas sobre ruidos

 rubricados por el que fuera alto cargo, imputado este verano

El Ayuntamiento de Sevilla ha enviado esta semana al Juzgado de Instrucción 6 de Sevilla, el de Mercedes Alaya, los cuatro contratos que ha firmado el Área de Medio Ambiente desde el año 2011, cuandoJuan Ignacio Zoido se hizo con la alcaldía. Hasta ahora, con motivo de la instrucción del llamado caso Enredadera, la juez investigaba las adjudicaciones en el Área de Parques y Jardines, cuyo jefe de servicio,Francisco Amores, ya fue detenido e imputado por los contratos que se llevó Fitonovo. Además de los responsables de esta empresa, en este asunto también fueron imputados Francisco Luis Huertas, director del Parque de María Luisa, y el exconcejal del PP Joaquín Peña, director de medio Ambiente en este mandato hasta que fue vinculado al escándalo de los regalos de Fitonovo; ese día, en noviembre de 2013, lo destituyó Zoido.
Esta semana, el alcalde ha tomado la iniciativa en este asunto y ha dado órdenes a la Gerencia de Urbanismo —de la que dependen Parques y Jardines y también Medio Ambiente— para que se envíen motu proprio, sin que hayan sido solicitados por el juzgado, los contratos que ha rubricado Peña durante este mandado en el área que dirigía, la mencionada de Medio Ambiente. Se trata de cuatro adjudicacionesrealizadas mediante procedimiento negociado, esto es, «a dedo», sin concurso público, con lo que podía invitarse a la empresa que se desee y que se ajuste a los requisitos que se indiquen en los pliegos. Entre todas las adjudicaciones suman un montante en torno a los 100.000 euros, según la documentación a la que ha tenido acceso ABC. Las cantidades de éstas van de los 15.000 euros a los 60.000 euros.
Se trata de contratos muy específicos y de alto contenido técnico vinculados a las ordenanzas sobre ruidos, una de las competencias de Medio Ambiente. Tres de esos expedientes son de 2012: uno para la redacción de la Ordenanza Municipal de Ruidos; otro para la elaboración del Mapa Estratégico de Ruidos del municipio; y un tercero para la «determinación de las líneas isofónicas» en la ciudad. El cuarto contrato es ya de 2013 y se adjudicó para la«delimitación de las Áreas de Sensibilidad Acústica del municipio de Sevilla». Todos están rubricados por Peña como director de dicha área.

Favor a un amigo

Con el traslado de los cuatro contratos de Medio Ambiente, Alaya tiene ya en su poder todo lo que ha gestionado Peña en el Gobierno local del PP. Según la instructora, pidió a Fitonovo que favoreciera a la empresaAlbaba, de un amigo suyo, para adjudicarle un contrato de conservación de zonas verdes y arbolado. La juez ha imputado al administrador de Albaba, Juan Antonio Salas, tras haber logrado tres lotes del «macrocontrato» de 48 millones de euros a través supuestamente de Peña y su amigo Carlos Alfonso Lozano. Alaya sostiene, además, que Peña sólo pagó 6.600 euros de un Volkswagen Passat que adquirió y que el resto fue un «regalo» de Fitonovo.

lunes, 15 de diciembre de 2014

¿Será verdad y no algo pasajero? «Huir del mundanal ruido» y aislarlo en los bares: el «confort acústico» se pone de moda

España, después de Japón es el país mas ruidoso del mundo. Lo que en el resto de Europa es experimentado como normal, llega por fin a España. Jamás en los países Nórdicos he visto un televisor en un comedor de un restaurante. Pero es lo que hay en un país donde la gente escuchan a los que mas alto chillan.

Día 13/12/2014 - 02.39h
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La asociación Clave denuncia el elevado nivel de decibelios que soportan los clientes de los establecimientos de ocio y promueve medidas como la incorporación de zonas libres de ruido para hacer su ambiente algo más respirable

foto cedida por clave a abc
Ficha de los criterios (acústicos) de evaluación: aconseja a los críticos gastronómicos incluir esta variable en las informaciones sobre restaurantes
Los malos humos se han evaporado de los locales de ocio y los restaurantes. La ley del tabaquismo lo logró. Y no es el mismo proceso, pero desde algunos sectores, como la asociación Clave, que vela por la atención a la deficiencia auditiva, se promueven medidas para erradicar otro mal hábito en este tipo de establecimientos: el ambiente contaminado por el nivel demasiado alto de los decibelios registrados en el interior.

Denuncia Carmen Abascal, directora de esta asociación, que el ruido envuelve nuestras vidas todo el tiempo, que nos rodea «hasta el punto de que se ha convertido en una de las plagas de la modernidad». El sonido elevado se asocia convencionalmente a la diversión, pero «cobra fuerza un nuevo concepto, el confort acústico, que destierra viejos tópicos. Se trata de sentirse bien y cómodo en el lugar donde se disfruta de un café o una comida en familia o con amigos. Sin embargo, en muchos establecimientos, este bienestar no resulta posible debido al exceso de ruido provocado por las máquinas, el trabajo e incluso por los propios clientes», objeta Abascal.
Por ello, desde su organización, cuya entrada en internet está en la dirección www.oiresclave.org, se propone a los dueños de los locales del sector del ocio, hostelería y restauración que adopten e implementen un paquete de medidas que avancen en esa dirección de «ruidos cero» o, al menos, los mínimos y los menos atentatorios contra el bienestar del resto de los clientes. Se aconseja en una especie de formulario que críticos gastronómicos y periodistas especializados incorporen el confort acústico en los términos de evaluación a la hora de escribir sus artículos. De esta forma, respondiendo a ese cuestionario sencillo se podrá determinar si un local que tiene una jugosa estrella Michelin, también cuida de que se degusten sus platos en el mejor de los entornos. Los usuarios sabrán también a qué atenerse cuando consulten la ficha informativa de estos locales, al estilo de «no aptos para mascotas», o «libre de malos ruidos».
«Huir del mundanal ruido» y aislarlo en los bares: el «confort acústico» se pone de moda
Conseguir que la mesa de al lado no chille más que la nuestra y nos contagie el llamado «efecto café» es el propósito de la campaña de la asociación Clave

Soluciones pragmáticas para aislar el ruido

De acuerdo con las explicaciones profusas de Carmen Abascal, son variados los orígenes de los ruidos molestos, pero bastaría como norma general con que los establecimientos se afanasen en el acondicionamiento acústico idóneo de sus recintos, incorporando por ejemplo materiales específicos, como paneles absorbentes en techo, materiales porosos y tejidos en la decoración que reducen la reverberación y contribuyen a crear espacios acústicamente confortables.
Desgranan desde la asociación Clave otras soluciones pragmáticas, como un aislamiento que masajee el gran volumen de ruido que penetra desde el exterior en una calle con gran tránsito de vehículos o en los locales que se hallen próximos a un aeropuerto, una estación de bomberos o un hospital, por poner varios ejemplos. «En ocasiones, la contaminación acústica se evita con soluciones tan sencillas como dejar un espacio de separación entre la salida al exterior y la sala o el comedor, colocar doble puerta o cortinas en los ventanales o escaparates», postergan.
Si se midiese el calibre de decibelios que se marca dentro de esos bares y cafeterías, se comprobaría que el medidor está a prueba de roturas de vajilla, de conversaciones en un tono demasiado elevado, los arrastres de sillas y mesas, los choques de las puertas... Todo suma, se acumula como una montaña incesante de ruido y se hace a veces insoportable, hasta el punto de que conversar con la persona que se coloca frente a frente al otro lado de la mesa se antoja casi una odisea.
De acuerdo con las propuestas de esta entidad, esas desagradables tesituras se solventarían con «una actuación responsable del personal acorde con el bienestar de los clientes, con la colocación de protectores en las patas de sillas y mesas y con materiales que absorban el impacto en las superficies de trincheros, cajones, estanterías y otros objetos».

El contagiante «efecto café»

Por último, cabe la supresión o el uso coherente (nunca simultáneo) de aparatos de radio, música, televisión y máquinas diversas que funcionan a la vez y que elevan el nivel de ruido hasta ser «irrespirable». Se pueden rediseñar las infraestructuras con zonas libres de ruidos y también separar bien las mesas, porque el llamado «efecto café» acaba contagiando una conversación a voz alzada con otra charla de más volumen, y así sucesivamente hasta encadenar un aura temiblemente ruidosa.
Resultará algo más molesta para los clientes otra de las iniciativas planteadas por Clave, que radica en que desde la dirección del negocio se les aconseje no elevar el tono y favorecer así que la atmósfera se presente más saludable. En el caso del sonido a veces tremebundo que quiebra la tranquilidad procedente de las cocinas y de los cuartos de baño, esta entidad que trabaja contra el ruido apunta como chanza que se amortigüe ese defecto torpedeando el paso del ruido a los salones, como, verbigracia, con puertas aislantes. La ubicación de estos espacios en el local jugará un papel importante en el control acústico.

Sombras sobre la ordenanza de ruidos de Sevilla



El exconcejal acusado por Alaya externalizó la norma que favoreció a los empresarios


El exconcejal del PP en Sevilla, Joaquín Peña, en un acto en 2010. / PACO PUENTES

El exconcejal del PP en Sevilla Joaquín Peña, imputado en el caso Madeja por pedir mordidas para su partido al dueño de la empresa Fitonovo entre otras irregularidades, externalizó la redacción de la ordenanza de ruidos que benefició a los empresarios de bares y terrazas. Peña, como jefe del área de Medio Ambiente ignoró el dictamen de un funcionario que restringía la implantación de estos establecimientos de ocio y defendía a los vecinos que sufren los ruidos, para adjudicar la ordenanza a una empresa sin experiencia previa a la que el propio exedil facilitó párrafos completos para elaborar dicha norma.
En 2012 el gobierno del popular Juan Ignacio Zoido debía adoptar la ordenanza de ruidos a las normas de ámbito autonómico, nacional y europeo. Para ello era preceptivo restringir la emisión de ruidos que perturbara el descanso de los vecinos como los veladores, mesas en plena acera donde los clientes de los bares charlan de día y de noche. Sin embargo, la norma viró hacia una mayor permisividad gracias a la intervención directa del ex director general de Medio Ambiente, detenido durante la Operación Enredadera dirigida por la juez Mercedes Alaya.
Tras recibir hasta siete borradores de los funcionarios, Peña decidió desechar el trabajo de estos y contratar una empresa externa para elaborar dicha norma. El Ayuntamiento pagó a la firma Ingeniería Gancedo 21.500 euros, el tope de un contrato menor, por limitarse a asesorar para cambiar el borrador inicial de la ordenanza. Peña elaboró párrafos completos que la firma adjudicataria del concurso incluyó en la norma, según reconoció el propio empresario, Antonio Gancedo. El exconcejal, tras intercambiar múltiples correos con el empresario, suprimió el capítulo de veladores (que se han multiplicado en la ciudad) y permitió la apertura de bares en locales colindantes con viviendas, una prohibición vigente desde 2001 y que Peña revirtió en beneficio de los empresarios.
Gancedo relata que conocía a Peña por “proyectos anteriores” y que este personalmente le invitó al concurso, a pesar de carecer de experiencia en la redacción de ordenanzas de ruido. El empresario admite que ante las Administraciones su labor ha sido “acelerar los trámites para que se tomen interés por las licencias, ya que una licencia para un bar podía tardar un año y medio o dos años (…) Mi gestión es perseguir, perseguir, perseguir. Perseguir a los técnicos”. A continuación, quiso matizar sus gestiones ante los funcionarios: “No solo me dedico a esto. Es que suena un poco a conseguidor”.
Ingeniería Gancedo carece de página web y rotulación del negocio en su local. Sobre el hecho de que se ignorara la labor de los funcionarios, que habían redactado las ordenanzas anteriores, el empresario añade: "Mi trabajo de asesoramiento iba dirigido. A mí me pedían lo que querían que se fuese viendo. Todo lo que pensaba no estaba reflejado. Fueron muchos retoques (…) No hay que ser experto en acústica para redactar la ordenanza. Me parece que sí lo podía haber hecho un funcionario, pero por la información que me llegaba no se ponían de acuerdo".
El 17 de septiembre de 2012 se adjudicó el contrato, y Gancedo entregó el informe el 23 de noviembre. Es decir, 67 días después. Dado que el contrato se tasó en 21.500 euros, el Ayuntamiento pagó al ingeniero 425 euros por cada día laboral que transcurrió en esos dos meses. “Hay trabajos que cobras mejor y otros peor”, alegó el empresario.
Para justificar el contrato externo, Peña argumenta por escrito a este diario: “Se generó un clima de enfrentamiento y desconfianza con este técnico [el que redactó la ordenanza desechada] que ya no nos fiábamos de él (…) Después de siete borradores vimos que era imposible sacar un texto claro, comprensible y sin constantes renvíos que convertirían la ordenanza en arbitraria y sujeta a la discrecionalidad del técnico de Medioambiente de turno y con ello foco de a arbitrariedades y posible corrupción”.
En paralelo, la jefa de sección de Documentación y Administración, Estrella Sánchez, redactó el concurso para la ordenanza y asegura que el único criterio para ganar fue la propuesta más barata, sin que fuera relevante la experiencia de las firmas o la calidad de la propuesta. Sánchez argumentó que un incendio en la sede de Medio Ambiente multiplicó el atasco de los funcionarios con los expedientes, y que para la ordenanza se requerían “conocimientos técnicos especiales, así como experiencia en este tipo de trabajos de los que carece este servicio”. Sin embargo, hoy se arrepiente de sus argumentos: “Fue un informe poco acertado. Verdaderamente la redacción no está bien hecha. Preparados están preparados [los funcionarios]”. Estos funcionarios redactaron las anteriores ordenanzas vigentes en Sevilla desde 2001. Sin embargo, Sánchez afirma que ignoraba que uno de ellos había elaborado la adaptación de la ordenanza, a pesar de que Peña confirma que se trabajaron “siete borradores”.
Tras el aluvión de alegaciones presentadas por la oposición municipal y las asociaciones de vecinos, el Ayuntamiento rectificó en parte el texto presentado por Peña, aunque la mayoría de puntos controvertidos han permanecido al entrar en vigor finalmente el mes pasado.
La intención del Consistorio sevillano por dar manga ancha a los empresarios es clara. Los inspectores de Medio Ambiente llevan un año y medio sin salir a las calles a comprobar si los pubs incumplen la ley porque no les pagan las horas extra, y solo revisan entre las 8.00 y las 15.00, por lo que la mayoría de pubs quedan exentos. Los fines de semana la línea verde de la policía local mantiene una sola patrulla para vigilar toda la ciudad. El retroceso es claro y muy pocas de sus denuncias culminan con éxito tras pasar por Medio Ambiente, y concluyen con el precinto del local que hace las noches imposibles para los vecinos. Entre los incumplimientos reiterados, destacan las 17 terrazas en la ciudad con música en un espacio sin paredes, declaradas ilegales desde 2002, y que los gobiernos municipales han permitido de manera reiterada.

Una docena de artículos similares

Las similitudes entre el texto entregado por el empresario Antonio Gancedo y el del funcionario no dejan lugar a dudas. Los primeros artículos de ambos textos se asemejan hasta el punto de tener el mismo título y, conforme avanzan ambos documentos, se pueden leer más de una docena de artículos con párrafos idénticos o con escasos cambios en la redacción. Paradójicamente, el texto del funcionario fue acogido por la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) como modelo a seguir por los Ayuntamientos andaluces.
La normativa redactada por Gancedo se “inspira” en el texto de la ordenanza tipo de la FAMP, considera el catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Sevilla, Jesús Jordano, en un informe en el que comparó ambos documentos para presentar alegaciones a la norma. “Transcribe de forma acrítica muchos de sus preceptos que, a menudo, conservan la numeración y título original o las partes esenciales”, matiza el experto. Jordano sí que admite que ambos textos difieren en algunos puntos, pero que este distanciamiento se produce “casi siempre en detrimento de la calidad ambiental acústica”, argumenta el catedrático. Es decir, los puntos que benefician a los empresarios. El ejemplo más claro es la supresión del capítulo que considera a los veladores como un emisor acústico y que sí aparece en la ordenanza tipo de la FAMP. Además, la norma prohibió de manera expresa que se midiera el ruido de los veladores.
La normativa de Peña establece que las mediciones de ruido en el exterior se deben realizar a partir de la 01.00. Esto impide entonces controlar el ruido de los veladores, ya que a esta hora deberían estar cerrados. “Joaquín Peña ha pagado 21.000 euros por modificar artículos clave para proteger a quien contamina”, se lamenta Emilia de la Serna, de la plataforma Juristas contra el Ruido. Mientras, el presidente de la asociación de terrazas de verano y bares de copas, Alfonso Maceda, admite que los veladores pueden molestar a los vecinos pero alega que el resultado final de la ordenanza les perjudica. “Como en esta ciudad no hay otros negocios, tenemos que poner veladores”, arguye.

domingo, 7 de diciembre de 2014

¿Tan dificíl es bajar un poco el volumen

Quisiera hacer unos comentarios sobre el tema de la contaminación acústica. Además de las alteraciones que afectan cada vez más a nuestro organismo, hay que mencionar los acúfenos, llamados también tinnitus,consistentes en silbidos o zumbidos persistentes en los oídos, que actualmente afectan a un 4% de la población mundial.

Esta lesión puede aparecer mucho antes que la pérdida auditiva y, contrariamente a esta, no se soluciona con una prótesis auditiva; una vez se ha instaurado definitivamente un acúfeno por traumatismo sonoro no hay forma humana de hacerlo desaparecer, aunque a veces sea posible disminuir su percepción de diversas formas.

Puede producir insomnio, angustia, ansiedad, cambios de carácter y, en casos límites, intentos de suicidio, y no estoy exagerando un ápice. La edad de las personas afectadas por este síntoma es cada vez menor y así seguirá siendo mientras no se hagan campañas escolares de información, no se regulen por ley los niveles sonoros de los espectáculos y no se empiece a considerar de una vez que la contaminación sonora es tan grave o más que las otras.

En los conciertos de verano se están empezando a ver garitas de venta de tapones para la protección de los oídos. ¿Tan difícil sería bajar un poco el volumen sonoro?— Juan Domènech Oliva.

http://elpais.com/elpais/2014/07/21/opinion/1405959493_214527.html

Malvivir a causa del ruido

MARCOS BALFAGÓN

http://elpais.com/elpais/2014/04/07/opinion/1396898647_417960.html

Facilitar los desplazamientos en el mínimo tiempo posible ha permitido acelerar los procesos de relación y dinamizar la economía, pero también ha creado monstruos que no dejan vivir. En esta sociedad que todo lo sacrifica a la movilidad, el silencio se ha convertido en un lujo al alcance de pocos. Pero una cosa es tener que adaptarse a un rumor persistente del tráfico, como si estuviéramos al lado de un mar embravecido, y otra muy distinta no poder alcanzar un sueño reparador porque cada vez que está a punto de caer el telón de la conciencia, el rugido inmisericorde de un tren o un avión lo impide.

España siempre ha sido un país ruidoso y no parece mejorar. Son muchos los ciudadanos que tienen que soportar un volumen de decibelios superior a los 65, el máximo soportable para la OMS, es decir, el equivalente al ruido de una aspiradora.

La proliferación de quejas ha llevado al Defensor del Pueblo, cuya titular es Soledad Becerril, a plantear a las autoridades la necesidad de intervenir. El informe cita casos cuyas víctimas llevan más de 10 años de protestas sin resultados satisfactorios.

Los gestores del aeropuerto de Palma de Mallorca, por ejemplo, se enorgullecen de los 20 millones de pasajeros que mueven al año. Pero para quienes viven en sus alrededores eso significa haber de soportar el ruido de 170.000 vuelos anuales. Las protestas lograron que AENA adoptara medidas para reducir el impacto, pero las molestias continúan y ha vuelto el estruendo, a veces en medio de la noche, de los vuelos bajos. Para los vecinos que viven junto la vía de cercanías en Balmaseda (Vizcaya), el paso del tren supone siempre un sobresalto. No solo el ruido penetra en las casas; también lo hacen las vibraciones, de modo que todo tiembla cuando pasa un convoy.

Mientras tanto, en Sevilla, más de 10.000 vecinos han de soportar el ruido de los 80.000 coches diarios que pasan por la avenida que cierra la SE-30, donde el nivel de decibelios duplica con frecuencia el permitido en la ordenanza municipal.

Las quejas por ruido siempre han encontrado resistencia porque la solución suele ser costosa. Pero ahora, con la crisis, muchas veces ni siquiera se consideran. Y no debería ser así. No es casualidad que el ruido se utilice como una de las más eficaces formas de tortura

martes, 18 de noviembre de 2014

Freno al ruido

http://www.elmundo.es/andalucia/2014/11/18/546af7b0268e3ec2238b456c.html

MANUEL MARTÍN MARTÍN

Actualizado: 18/11/2014 08:39 horas

DESPUÉS DE la controversia suscitada estos meses atrás por cómo regular la protección del medio ambiente urbano frente a todo lo que ocasiona molestia, daño o riesgo a las personas, por fin, desde que fuera publicada el pasado día 29 en el Boletín Oficial de la Provincia, tenemos para su aplicación la Ordenanza Municipal contra la contaminación acústica, ruidos y vibraciones.

Esta norma deroga la redactada en 2001 con sus subsiguientes cambios, pero el texto, de entrada, hace una evaluación cuando menos llamativa, por cuanto «la valoración, tras casi tres lustros de vigencia, es en general positiva, teniendo en cuenta los logros obtenidos en su aplicación durante ese período temporal», algo que es cuestionable, salvo que el texto se haya redactado en el Aljarafe.

Lógico es admitir que conciliar las demandas de las plataformas vecinales con los intereses de los hosteleros y el plan de acción (o inacción) de la Policía Local, a la que le turba reducir la contaminación acústica en las Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS), era asunto complejo, pero reducir la norma al juego del dominó y los dados o a comer de pie en la ventana mostrador del camarero, es una frivolidad que oculta lo que al sevillano importa: ¿La ordenanza protege o no el legítimo derecho al descanso?

Ahí está el quid de la cuestión. El gobierno municipal dice que mejora la orden anterior en muchos aspectos, pero la empeora en dos fundamentales, como son el no incluir a los veladores como emisores de ruido y el permitir que los bares con música y/o discotecas puedan colindar con las viviendas, por lo que si cunde el desánimo es porque el ciudadano colige que si su derecho al pataleo sucumbe ante el poder económico, es porque el Ayuntamiento antepone la productividad a la conciliación, la proactividad a la protección del medio ambiente.

Se objetará que la Policía Local tiene más autoridad para sancionar la 'botellona' y cerrar aquellos establecimientos que provocan molestias a los vecinos, o que ya se podrá retirar el sonómetro de la mesita de noche, pero la ordenanza no regula el ruido provocado por los veladores. La norma entra en vigor el próximo domingo, y si la vida descansada es transformar la agonía del griterío en el sonido sin nadie, es difícil dormir cuando la ordenanza no calla.

laazagaya@gmail.com

lunes, 17 de noviembre de 2014

Cáceres:Condenan al alcalde de Madroñera a 7 años de inhabilitación por prevaricación: no actuar ante las quejas de los vecinos por el ruido de los locales de ocio

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CACERES

17 noviembre 2014 15:49





La Audiencia Provincial de Cáceres ha condenado al alcalde del municipio cacereño de Madroñera, Enrique González(SIEX), a siete años de inhabilitación para cargo público por no actuar ante las quejas de vecinos por el ruido en locales de ocio.
NOTICIA RELACIONADA
La Audiencia,estima el recurso presentado por el Ministerio Fiscal y revoca el fallo absolutorio, condenándole también al pago de las costas.
La Sala indica que desde el año 2000 diversos vecinos de Madroñera formularon "reiteradas denuncias, protestas o quejas" por el "incumplimiento reiterado de los horarios de apertura y cierre de los locales de ocio".
Las denuncias fueron interpuestas ante la Guardia Civil, Policía Local, Juez de Paz e incluso el propio ayuntamiento contra tres locales.
"No consta, sin embargo, que se hubiera acordado la apertura de expediente municipal alguno ni se acordase la realización de medición de ruidos para comprobar lo que estaba siendo reiteradamente denunciado por los vecinos", indica la sentencia.
La Sala señala que la competencia sancionadora en materia de ruidos corresponde a la alcaldía del ayuntamiento y que desde "2002 hasta el 13 de abril de 2011 se incoaron hasta 15 expedientes sancionadores contra uno de los establecimientos.
Asimismo, apunta que hasta julio de 2001 no se ordenó la medición de uno de los locales, dejando sin medir el resto.

La sentencia es firme y contra la misma no cabe recurso